Seguimiento de por vida

Después de una terapia eficaz contra el cáncer de tiroides, debería ser capaz de recuperar su vida normal.

Sin embargo, a pesar de que el cáncer de tiroides tiene un buen pronóstico y la mayoría de los pacientes superan la enfermedad, no se puede descartar la posibilidad de recidiva (llamada también “recaída”).

Se programarán exploraciones de seguimiento en intervalos regulares y el periodo de tiempo entre dichas exploraciones será cada vez mayor, especialmente si no aparecen síntomas de recaídas o si su médico considera que su riesgo de recaída es bajo. Su médico tendrá en cuenta el estadio de su cáncer en el momento del diagnóstico, la naturaleza de su tratamiento inicial y cualquier resultado de las pruebas de seguimiento para evaluar su riesgo de recaída a lo largo del tiempo.

Cuando visite a su médico, le realizará una exploración física y quizás también las siguientes pruebas:

  • Análisis de sangre para comprobar los niveles de hormona tiroidea y tiroglobulina (Tg)
  • Ecografía del cuello
  • Obtención de imágenes del cuello/cuerpo con radiografía o FDG-PET (administración de fluorodesoxiglucosa seguida de tomografía de emisión de positrones)
  • Rastreo de corportal total

Análisis de sangre para detectar Tg

La tiroglobulina (Tg) es una proteína segregada exclusivamente por las células tiroideas, así que es una manera útil e importante de comprobar si se ha tratado su cáncer de manera satisfactoria.

Si se desea detectar los niveles de Tg es necesario obtener una muestra de sangre y analizarla en el laboratorio. Durante el seguimiento se le pueden realizar pruebas mientras está recibiendo una terapia de sustitución hormonal, así como una prueba de Tg estimulada. La prueba de Tg estimulada requiere niveles altos de TSH antes de llevar a cabo el análisis de sangre. Al igual que con la ablación, esto se puede conseguir con la deprivación o con rhTSH manteniendo la terapia de sustitución de hormona.

Ecografía de cuello

Este es un método muy sensible para encontrar un posible cáncer de tiroides. Consiste en mover un instrumento por el cuello. No es doloroso y no implica una exposición a la radiación.

Rastreo corporal total (gammagrafía)

El rastreo de cuerpo entero es una técnica de diagnóstico por la imagen en la que se usa una cámara especial para crear una imagen física de las posibles células cancerosas del cuerpo después de que haya ingerido una dosis baja de I-131. CONTINUIDAD Esta técnica puede llevarse a cabo en su visita de seguimiento y es muy parecida a la ablación en sí, salvo que el rastreo requiere una actividad de yodo radioactivo mucho más baja y, por lo tanto, no es necesaria la hospitalización en la unidad de enfermedades infecciosas.

Al igual que cuando se sometió a la ablación, cuanto más alto sea el nivel de TSH en sangre, mejor captarán el yodo las células tiroideas restantes. Por lo tanto, deberá dejar de tomar sus comprimidos de hormona tiroidea de 2 a 6 semanas antes o recibir dos inyecciones de rhTSH.

Dos días después de la ingesta de I-131 de baja actividad, se realizará el rastreo de cuerpo entero. El hecho de que se pueda observar radiación concentrada en alguna zona indica que aún tiene células tiroideas activas. Si es así, su médico le realizará más pruebas o le administrará más tratamiento con yodo radioactivo.

A menudo se combina el rastreo corporal total con la prueba de Tg estimulada.

PET o radiografía

Si su médico sospecha que su cáncer puede haberse diseminado, se le realizará una tomografía por emisión de positrones (PET) o una radiografía de tórax.