Diagnóstico

Es probable que su médico de cabecera anote todos los detalles en sus antecedentes médicos y le palpe el cuello antes de decidir si derivarlo a un especialista.

Se utilizan algunas pruebas adicionales para ayudar a establecer el diagnóstico de cáncer de tiroides, pruebas que diferentes especialistas pueden llevar a cabo en distintos momentos.

Palpación (inspección manual del cuello)

La palpación es el método exploratorio por el cual el médico coloca los dedos o la mano sobre el cuello para detectar si se ha producido un aumento del tamaño del tiroides y si puede sentir algún nódulo tiroideo.

Análisis de sangre

Se analizan los niveles en sangre en el laboratorio para determinar si el tiroides funciona correctamente y si los niveles de hormonas en el cuerpo son normales, más altos o más bajos de lo habitual.

Ecografía

Las ecografías de cuello utilizan ondas sonoras para formar una imagen del tejido tiroideo y poder detectar así cambios anómalos y nódulos, en caso de que los haya. A veces también se observa a la vez el flujo de sangre que llega al  tiroides.

Biopsia

La única manera de determinar el diagnóstico de cáncer de tiroides es tomar una muestra de tejido (llamada biopsia) y analizarla con un microscopio.

Aspiración con aguja fina

Este procedimiento normalmente se lleva a cabo en un consultorio o centro médico. Es posible que le inyecten un anestésico local en la piel para adormecer el área. A continuación, su médico introducirá una aguja fina en el nódulo para extraer células y algo de líquido. Este paso se repetirá dos o tres veces para obtener muestras de diferentes áreas del nódulo. Los resultados de las pruebas pueden dar positivo (es decir, que hay células cancerosas), negativo (es decir, que no hay células cancerosas) o indeterminado (es decir, que no se sabe si hay células cancerosas). A pesar de que los nódulos tiroideos son muy frecuentes, menos de 1 de cada 10 resultan ser cáncer de tiroides.

Diagnóstico molecular en el caso de resultados indeterminados

Aunque su disponibilidad todavía es baja, se están desarrollando nuevas pruebas que examinan los genes del ADN de los nódulos tiroideos. Dichas pruebas pueden ofrecer información útil para determinar si hay cáncer o no y son especialmente útiles en el caso de que la muestra que evalúa el anatomopatólogo sea indeterminada (poco clara). Estas pruebas especializadas se realizan en muestras obtenidas durante el proceso de biopsia habitual. También pueden realizarse análisis de sangre específicos que ayuden a evaluar los nódulos tiroideos. Actualmente solo están disponibles en centros médicos especializados, pero la disponibilidad está aumentando rápidamente. Pregunte a su médico si estos análisis están disponibles y si pueden ser útiles para evaluar su nódulo tiroideo.

Biopsia quirúrgica

Si la biopsia por aspiración con aguja es indeterminada, su médico puede sugerir una biopsia en la que se extirpe el nódulo junto con un poco del tejido tiroideo circundante. Normalmente, este procedimiento se lleva a cabo con anestesia general y es posible que tenga que pasar la noche en el hospital.

Rastreo corporal total – Realizado en algunas ocasiones

Si se detectan nódulos tiroideos, se puede realizar un rastreo corporal total (gammagrafía), ya que proporciona una imagen más detallada del tejido tiroideo. Este procedimiento de diagnóstico por imagen consiste en administrar una sustancia radioactiva, por vía intravenosa o en una cápsula; el tiroides capta dicha sustancia. Seguidamente, el tejido tiroideo emite rayos gamma, que pueden detectarse a partir de una cámara de gammografía que los convierte imagen.

Este procedimiento se solía llevar a cabo en el pasado, pero las modernas ecografías de cuello y biopsias han demostrado ser tan exactas y sensibles que raramente se usa la gammagrafía como herramienta de evaluación. Sin embargo, la gammagrafía sigue desempeñando una función importante en la evaluación de nódulos infrecuentes que causan hipertiroidismo.